El gobierno venezolano, a través de una resolución conjunta publicada en la Gaceta Oficial Nº 6.927 Extraordinario del 18 de agosto de 2025, ha impuesto una restricción total sobre el uso, producción y comercio de drones en todo el territorio nacional. Según el texto oficial, «se suspende y prohíbe, en todo el espacio geográfico nacional, la compra, venta, fabricación, importación, distribución, instrucción, capacitación, adiestramiento, registro y las operaciones de vuelos de drones».
La medida contempla todas las etapas relacionadas con aeronaves no tripuladas, desde su manufactura hasta su operación, incluso anulando cualquier entrenamiento para su manejo.
Esta prohibición se da en un contexto regional marcado por una creciente tensión entre Venezuela y Estados Unidos. En los últimos días, el gobierno de EE.UU. ha desplegado importantes activos militares en el Caribe como respuesta a lo que califica como amenazas vinculadas al narcotráfico. Tres destructores Aegis con tecnología misilística fueron posicionados frente a las costas venezolanas, en una operación que involucrará además aviones de vigilancia, submarinos de ataque y al menos 4,000 marinos y soldados de la Infantería de Marina destinados a permanecer en la zona durante varios meses.
Paralelamente, se desplegó el Grupo de Combate Anfibio USS Iwo Jima, integrado por más de 4,500 soldados embarcados en varias naves, incluido un portaaviones anfibio, como parte de una operación estratégica de disuasión y fortalecimiento regional. Estas maniobras son las más significativas en el Caribe desde la invasión estadounidense a Panamá en 1989.
Por su parte, el presidente Nicolás Maduro anunció la movilización de más de 4,5 millones de milicianos como “plan especial” para defender el territorio de lo que calificó como “amenazas extravagantes” provenientes del gobierno estadounidense.
Aunque Venezuela ha optado por una prohibición total y oficial, en Cuba existen precedentes de decomisos a extranjeros que ingresaron drones sin autorización. En junio de 2021, una resolución cubana prohibió el uso y fabricación de drones, salvo para aeromodelismo o actividades aéreas oficiales, y se han registrado incidentes donde estos dispositivos fueron retenidos en fronteras o aeropuertos.







